Mar. Jun 25th, 2024

MADRID, 25 (SERVIMEDIA)

El grupo Microbioma, Nutrición y Salud del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA), centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha descubierto que la microbiota produce un compuesto a partir de la fibra alimentaria que reduce la gravedad de las enfermedades hepáticas.

Según informó este martes el centro de investigación, los resultados de este estudio, que acaban de publicarse en la revista ‘Nature Microbiology’, demostraron cómo la interacción entre la microbiota intestinal de ratones y la inulina, una fibra dietética soluble presente de manera natural en alimentos como la alcachofa, los espárragos, la cebolla o el puerro, genera un compuesto que ayuda a aliviar la esteatohepatitis no alcohólica (EHNA), una enfermedad que puede derivar en la cirrosis hepática.

Las fibras dietéticas son carbohidratos complejos que sirven como nutrientes para nuestra microbiota intestinal y sostienen la relación de simbiosis que existe con el organismo humano. Estas fibras no pueden ser completamente degradadas por las enzimas digestivas presentes en el intestino, y son las bacterias que allí habitan las que fermentan las fibras.

Esta interacción produce metabolitos que ayudan a regular el tránsito intestinal y reducen el riesgo de enfermedades metabólicas, como la diabetes o la obesidad.

ENFERMEDAD HEPÁTICA

Las investigadoras del CSIC en el IATA, Yolanda Sanz, Alejandra Flor y Marta Olivares, realizaron una exhaustiva revisión de datos bibliográficos donde analizaron cómo la inulina, una fibra soluble que es fermentada por la microbiota intestinal, podría ayudar a prevenir la progresión de la esteatohepatitis no alcohólica (EHNA) en ratones.

La EHNA es una enfermedad hepática caracterizada por inflamación y acumulación de grasa (esteatosis hepática), frecuentemente asociada a la obesidad y a la diabetes tipo 2. En estados más avanzados, esta enfermedad puede derivar en cirrosis hepática.

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Las investigadoras evaluaron la evidencia de un estudio que compara en ratones con esteatohepatitis no alcohólica el efecto de una fibra soluble, la inulina, y una fibra insoluble, la celulosa. Los resultados mostraron que la inulina es más efectiva que la celulosa para atenuar la acumulación de grasa y la fibrosis, así como para amortiguar la inflamación y el estrés oxidativo, síntomas característicos de la EHNA.

BACTERIAS

Los metabolitos producidos a partir de bacterias durante el proceso de fermentación tienen una amplia gama de efectos y usos en la naturaleza. Los estudios analizados por las autoras se suman a la creciente evidencia que apoya el papel de los metabolitos producidos por bacterias intestinales en la mejora de las enfermedades relacionadas con la dieta.

En este caso, la fermentación de la inulina por acción de la bacteria intestinal ‘Parabacteroides distasonis’ condujo a la producción de ácido pentadeconoico, que ayudó a reducir la esteatosis hepática y la inflamación.

Este hallazgo complementa estudios recientes que evidencian que esta bacteria podría contribuir a la reducción del aumento de peso, la hiperglucemia y la acumulación de grasa en ratones con obesidad.