Sáb. Dic 3rd, 2022

Las nuevas tendencias en decoración outdoor permiten disfrutar de la piscina los 365 días del año y crear salones a cielo abierto para no dejar espacios reservados a épocas estacionales. Cada vez más, las casas se usan íntegras durante los doce meses. Para ello, basta con acudir a los innovadores diseños, que ya suman medidas de eficiencia energética y automatización para conseguir un confort único.

Cerramientos con cortinas de cristal, el uso de pérgolas eficientes y automatizadas o incluso la instalación de chimeneas o soluciones de calor son claves para alargar porches y zonas de recreo pero, ¿qué pasa entonces con las piscinas?

La tendencia de instalar una cubierta a la piscina no solo permite elevar la temperatura del agua hasta 8 grados sino que hace que su uso se pueda alargar varios meses además de evitar la contaminación con hojas, polen o incluso insectos. “Hay que pensar que, en la actualidad, cerca del 85% de los propietarios no vacía su piscina en invierno, hay una mayor conciencia ecológica” explican desde Abrisud, empresa especializada en este tipo de soluciones.

Una cubierta, además de alargar la temporada de baño durante el otoño y parte de la primavera, minimiza la evaporación del agua, reduciendo así el consumo energético hasta un 70%.  Otro activo en temas de eficiencia energética es el uso de la alimentación fotovoltaica, lo que supone en sí un ahorro considerable. Finalmente, la apuesta por instalar una cubierta supone una medida de protección activa alrededor del perímetro de la piscina, lo que permite garantizar un entorno de tranquilidad cuando hay niños y mascotas cerca

¿Qué tipo de instalaciones permiten disfrutar de la piscina en otoño?

Cubiertas bajas

El volumen interior de este tipo de instalaciones aporta una climatización natural y extiende el uso de la piscina de cuatro a seis meses, integrando su estructura con el entorno.  Su diseño permite que sea de fácil instalación y puede plantearse un motor de apertura y cierre que sea tanto solar como eléctrico. En este caso, la piscina quedaría al descubierto en los meses de mayor uso de la piscina, como en verano.

En nuestro caso, la que más éxito tiene es la cubierta baja All in One” explican desde Abrisud. “Es el modelo más demandado no solo en España sino en Europa. Al igual que en el resto de la gama cubiertas bajas, sus módulos se deslizan de forma corredera y permiten un acceso fácil al vaso, lo que es especialmente útil en otoño y primavera”.

Cubiertas a media altura

En este caso, las instalaciones tienen un mayor volumen interior y aportan un extra de confort. Una cubierta telescópica semi alta, por ejemplo, posee un espacio interior en el que se puede transitar sin obstáculos ya que se eleva hasta 1.80 metros, y se puede disfrutar de un baño sin necesidad de abrir la estructura. Este modelo permite aprovechar la piscina desde los primeros rayos de sol. Además, aporta un toque de modernidad dentro del jardín al mostrar una piscina cubierta dentro del entorno. Su diseño garantiza una resistencia extraordinaria a la nieve.

Cubiertas altas

Son la solución perfecta por su gran volumen para crear espacios de relax por ejemplo para hacer deporte o incluso para amueblar un salón exterior como si se tratara de un invernadero en el jardín, para uso diario, y se extendería el uso de la piscina hasta los 12 meses. Este tipo de soluciones son modulables, con lo que aportan un valor añadido al hogar, permitiendo un uso versátil.

Dentro de esta tipología de cubiertas, también hay la opción de instalar una cubierta alta mural que cumple el mismo objetivo de uso durante todo el año pero que aporta el confort de evitar los pasillos fríos. Es un diseño muy utilizado en vasos de grandes dimensiones como las que se encuentran, por ejemplo, en establecimientos hoteleros que ofrecen el servicio de piscina climatizada a sus clientes, aumentando así su ocupación.